miércoles 23 de julio de 2008

LA PAZ DE COBOS

Por el Lic. Falabella Patricio para Multimedios Prisma

La paz de Cobos está echada, la derecha dejó en claro su vocación histórica golpista para pisotear las instituciones y a quien se le ponga en frente de sus intereses, el kirchnerismo quedó herido, y las primeras carroñas ya mostraron sus dientes.
Después del rechazo en el Senado de la Nación al proyecto oficial sobre las retenciones móviles, debería llegar el momento de la pacificación social para todos los argentinos, o no fue esa una de las razones fundamentales esgrimidas por los piqueteros del agro y los Senadores que argumentaron su voto negativo en nombre de la democracia y la república. Pero sería bueno recordar que no debemos confundir energía política con cultura política, en la Argentina, la energía política es una materia prima que abunda, pero la cultura política (entre otras cosas) es un proceso de ingeniería institucional pendiente. Durante los cuatro meses de conflicto, es increíble ver como los grandes medios de comunicación han tergiversado una extorsión explicita y deliberada en un acto de liberación patriótico llevado contra un gobierno autoritario, el embuste mediático podría recapitularse así: el Parlamento escuchó a su pueblo (el pueblo racional, maduro, blanco y educado) , los mercados respondieron en alza, la profecía de la esotérica se cumplió, Julio es el mes de la emancipación y Cleto votó con el corazón. Lejos de ésta fábula, es menester desmitificar algunos supuestos de este complejo proceso, considerar los aspectos de fondo que siguen en juego y el escenario político que pos retenciones móviles nos legó la paz de Cobos.

Mucho se habló sobre golpismo, ¿pero existió realmente un golpismo?, ¿que representa la palabra golpismo en estos tiempos?, en este conflicto puntual, podemos definirlo como aquellas acciones de actores y grupos reaccionarios que posibilitaron un escenario donde las corporaciones puedan controlar la política económica del Estado Nacional, desconociendo la legitimidad de un gobierno elegido por el voto popular. El significado de este atropello de las corporaciones sobre el Estado impactan sobre dos cuestiones de fondo ineludibles, la distribución de la riqueza y el rol del Estado en la economía; en la primera, hay una clara limitación a la distribución más equitativa de la riqueza, si los ricos que más ganan -y ahora más que nunca- no están dispuestos a ceder a favor del conjunto, no podemos hablar de un país con inclusión social, “antes que distribuir hay que producir más” dicen los dirigentes agropecuarios como recién egresados de Harvard.

En la segunda cuestión, la visión neoliberal y mercado céntrica ha ganado un nuevo lugar en la sociedad, “ no queremos reintegros, no queremos que nos den nada, solo que no nos saque”, su claro desprecio hacia un Estado regulador de la Economía se condice con la regla dorada de los noventa, donde solo el mercado puede distribuir bienes y servicios en forma ordenada y justa, después, el efecto derrame distribuirá la riqueza para todos los argentinos.
Además, junto a estos claros retrocesos, la derecha campestre instaló sus bases neoliberales de la gran patria agro exportadora, defendiendo los niveles de rentabilidad extraordinaria para un grupo pequeño que concentra los recurso productivos y un sobrante que subsista de la caridad del minúsculo sector opulento, muchos de estos dirigentes y políticos pululan “no nos importa el pasado, miremos el futuro, aprovechemos la posibilidad inmejorable de los mercados internacionales”, un verdadero culto al individualismo en un país pensado solo para quince millones de habitantes.

Las palabras, justicia social, militancia política, redistribución de la riqueza, forman parte de lo que quedó afectado, de aquello que empezó a surgir después de la hecatombe de los noventa, con la emergencia de los movimientos sociales, el principio de solidaridad como eje fundamental en las relaciones sociales, donde la distribución de la riqueza no dependa de la voluntad misericordiosa del mercado ni de las clases pudientes, donde la acción positiva del Estado pueda llegar a los lugares más recónditos del país, también mirando el futuro y las posibilidades internacionales, pero sin hipotecar nuestra identidad, con verdad, memoria y justicia para los cuarenta millones de argentinos. El resumen del conflicto son dos visiones antagónica de ver la política Argentina, para los que no les gusta las divisiones y los antagonismos, sería interesante que dejen de analizar el país que les gustaría tener y empiecen analizando la realidad social como es, con sus particiones clasistas e ideológicas, con la intolerancia y el autoritarismo de sus clases dominantes, con las deformaciones del peronismo y los traidores anodinos de siempre.

LA ERA COBOS
Aron nos sugiere que la paz, puede ser una paz de equilibrio, la paz de hegemonía o una paz imperial; en la primera, las unidades mantienen, con alteraciones menores, la relación de fuerza existente. En la segunda, una de ellas domina a las restantes, y en la tercera, estas se ven absorbidas por la mas poderosa. La paz de equilibrio, parece ser la preferida por todos los analistas como resultado de la contienda entre el campo y el gobierno, donde el respeto entre ambos contrincantes estaría garantizado por el temor a la auto destrucción. Tucídides sostenía que en las relaciones entre Estados, el interés prima sobre la justicia y el derecho y que estas últimas entran a tallar únicamente cuando cada parte tiene igual poder para obligar a la otra, es decir, cuado la relación de fuerzas es pareja. Si detrás de los respectivos y antagónicos argumentos, la relación de fuerza es pareja prevalecerá una paz de equilibrio.
En caso contrario, Tucídides nos cuenta que el más fuerte de los dos hará lo que deba y el más débil hará lo que pueda. La paz de Cobos está echada, la derecha dejó en claro su vocación histórica golpista para pisotear las instituciones y a quien se le ponga en frente de sus intereses, el kirchnerismo quedó herido, y las primeras carroñas ya mostraron sus dientes.

Los próximos pasos estarán marcados por la pretensión de la derecha agraria en profundizar las limitaciones ya impuestas al gobierno y el Estado, el gobierno, intentará recuperar su espacio hegemónico para continuar con su política reformista, ¿habrá concesiones en simultaneo en esta paz de equilibrio? o la lucha por la hegemonía cobrará nuevos escenarios y actores inesperados.