lunes 21 de julio de 2008

INTERNET Y EL RIESGO DE LA REGULACION

Gustavo Martínez Pandiani. Decano de Comunicación Social. Universidad del Salvador


En los últimos meses, la polémica en torno a la necesidad de regular los contenidos disponibles en Internet se incrementó notablemente. Así, mientras que algunos sectores reclaman mayor control de lo que circula en el ciberespacio, otros sostienen que tales restricciones implicarían un atentado contra la libertad de expresión.
Por un lado, quienes están a favor de la supervisión de la Web consideran que dicha tarea es indispensable para combatir la difusión de materiales inmorales o violentos. En la vereda opuesta, los defensores de una red irrestricta afirman que el establecimiento de regulaciones daría vía libre a la censura por motivos políticos e ideológicos.
En este marco vale recordar que, junto con su alcance planetario, lo verdaderamente novedoso de Internet es el amplio sentido de libertad en el que operan sus habitantes. Y, si bien rige en la administración de la Web una suerte de “ethos cibernético” que silenciosamente impone reglas de juego, resulta esencial para su existencia que los internautas puedan expresarse sin mayores restricciones.
Por ello, considero conveniente no regular la Red en sus aspectos fundamentales. Ello es, su carácter descentralizado y su espíritu igualador y colaborativo. En tal sentido, sería contraproducente interrumpir los esfuerzos históricos que, allá por los años ochenta, permitieron la apertura de valiosos espacios de producción colectiva de contenidos.
No obstante, es innegable que existen hoy en el ciberespacio ciertas tensiones entre los criterios de libertad y control, entre los de diversidad y homogeneidad. En rigor, se trata en la mayoría de los casos de una puja por algo más amplio: el sentido de apertura o de clausura del poder que otorga la Red.
En suma, la falta de un rígido control central ha transformado al gobierno de Internet en una experiencia inédita y alentadora. En especial, cuando se descubre que su funcionamiento global depende vitalmente de las acciones y aportes de sus propios usuarios.