Por Falabella Patricio. Licenciado en Ciencias Políticas para Multimedios Prisma
LA REORGANIZACION DEL PJ
Que el proyecto transversal “K”se halla vuelto más diáfano es un buen comienzo para empezar a delimitar los campos ideológicos de izquierda y derecha, la reorganización del P.J deberá contener la superación del peronismo y no su manipulación ideológica de acuerdo a las circunstancias del poder de turno.La crisis de Representación y la crisis de Gobernabilidad Latente.
La crisis de representación política se extiende por todas las democracias occidentales, pero es en las regiones subdesarrolladas donde sus consecuencias negativas pueden tornarse irreversibles y endémicas. Los desafíos principales de esta crisis se expresan en el impacto que recibe la interlocución política al ser atravesada por los medios masivos de comunicación, este proceso comunicacional afecta a varias prácticas tradicionales de la política, entre ellas, sobresalen los efectos nocivos sobre los partidos políticos en particular y los partidos políticos tradicionales en general, donde sus estructuras parecen desintegrarse al ser percibidos como herramientas obsoletas a la hora de ser protagonistas y proveedores de significación de la realidad social. Por otra parte, las transformaciones de la estructura social, en el sentido de diversificación de la estratificación socioeconómica, han descompuesto la imagen clásica del antagonismo dual de clases, donde la identidad de cada grupo era relativamente estable e inalterable. Junto con las identidades fijas se extinguen hoy los electorados cautivos, globalizándose cada ves más el fenómeno de la volatilidad del voto que induce a la muerte súbita de los procesos políticos.
En este contexto general donde se amplía la brecha entre representados y representantes, el colapso del 2001 juega un elemento adicional a la hora de ocuparnos de nuestra crisis en particular. De la expresión generalizada “que se vallan todos”hasta nuestros días, solo hubo una coyuntura favorable, que aprovechada y encausada oportunamente bien por le gobierno de Néstor Kirchner, no eclipsó la ausencia de políticas de erradicación de la pobreza y la indigencia, fenómeno que se han ido estructurando peligrosamente en la sociedad y junto con la caída estrepitosa de la Alianza dejó como legado una crisis de gobernabilidad latente.El gobierno sabe bien que es menester reconstruir la relación entre sociedad civil y la política, situación donde los partidos políticos pueden llegar a ser un vehículo más que razonable para dicho fin.
Del fin del Bipartidismo…¿Son los partidos tradicionales (P.J y U.C.R) los encargados de canalizar semejante demanda social, es necesario reconstruirlos y fortalecerlos, o por el contrario es indispensable la conformación de una ingeniería política institucional novedosa que rediseñe nuestro tradicional y desquiciado bipartidismo?
La tipología politológica nos definió como un sistema de doble partido con intención dominante, y algunos análisis sociopolíticos plantean desde una visión marxista una particular evolución del sistema de partidos, donde la resistencia de la U.C.R a identificarse como un partido burgués determinará su disipación, esto conllevará al peronismo a un desdoblamiento, una parte conservará su base social e identificación con los sectores populares y la otra recogerá los sectores huérfanos del radicalismo y se asemejará con los sectores medios de la sociedad. La experiencia del FrePaSo bien podría acatar esta hipótesis. Otra línea de pensamiento nos sugiere la inexistencia real de un sistema de partidos, las sucesivas interrupciones institucionales le impidieron al sistema de partidos una consolidación estructural que resguarde su interacción y normal funcionamiento. Esto ha deformado el diseño de estrategias de los partidos políticos, que no se han construido en función de los demás partidos políticos, sino respecto de actores extra institucionales como los militares.Nuestra última y caótica elección a Presidente apenas pudo disimularse por la maquina electoralista del Frente Para la Victoria y dejó por las claras la alteración institucional de nuestro actual sistema de partidos. La Concertación Chilena Como Modelo de la Transversalidad “K”Desde que el ex Presidente Néstor Kirchner dejó el Ejecutivo Nacional y se puso a trabajar en la reorganización del Partido Justicialista, puede decirse que el incierto proyecto de la transversalidad se ha vuelto más diáfano, pero sin dejar de ser una apuesta ambiciosa y compleja a la hora de desmenuzar su pretendido rumbo.Varios dirigentes del gobierno se jactan de la necesidad de converger con una pluralidad de partidos en una concertación a la chilena, sus interpretaciones sobre la evolución de nuestro sistema político, anuncian una ineludible conformación de dos polos identificados con una centro izquierda y una centro derecha. Es bueno recordar que la Concertación Chilena es una coalición de gobierno que está constituida por sectores que van desde la centro derecha moderada hasta la centro izquierda moderada, este modelo institucional mundialmente exitoso tiene características peculiares que le imprimió su particular transición democrática. No es la intención aquí analizar su composición sociopolítica, pero sí es preciso remarcar su funcionalidad práctica dentro de un sistema multipartidista moderado que logra contener y equilibrar dos ideologías contrapuestas.
La conocida ingeniería institucional del Kirchnerismo es proyectar el armado de una centro izquierda en contraposición a una Centro derecha, con una base social popular representada por el peronismo y varios sectores del progresismo, que bien pueden ser simbolizados por algunos bastiones del radicalismo, el socialismo y sectores independientes entre otros. Con la reorganización del Partidos Justicialista comienza este desafío que de fondo no es ni más ni menos que la reestructuración de un proceso socio político (recordar la crisis de gobernabilidad latente) que de la mano de la crisis de representación desarticuló el tradicional esquema bipartidista.
Ahora bien, ¿es viable desde las bases del peronismo construir esta convergencia de centro izquierda?, ¿cuales son los obstáculos y los riesgos?, teniendo en cuenta que no es lo mismo una construcción de poder meramente electoralista que una construcción de poder institucionalizada, si lo que se busca es desarrollar instituciones fuertes y eficientes se necesitará coordinar a través del tiempo una táctica y una estrategia, sin caer en la dependencia de los apoyos mercenarios que da la bonanza económica. Podemos decir que la construcción de dos polos ideológicos plurales debe ser una edificación producto de una voluntad política concreta, que contenga una reforma política más amplia, este esquema pretendido que debe ser forjado, no es una característica del devenir histórico de nuestras instituciones, por el contrario, las tendencias actuales de nuestro sistema de partido oscilan entre el multipartidismo polarizado (producto de la fragmentación política extrema) y un partido predominante con competencia democrática pero con fuertes componentes totalizadores o hegemónicos.Que el proyecto transversal “K”se halla vuelto más diáfano es un buen comienzo para empezar a delimitar los campos ideológicos de izquierda y derecha, la reorganización del P.J deberá contener la superación del peronismo y no su manipulación ideológica de acuerdo a las circunstancias del poder de turno. Por ahora, el espacio de la centro izquierda no está bien definido, la lucha contra las voces contrarias en el radicalismo y también en el socialismo recién comienza, además, partidos opositores como el Ari difícilmente acepten autodefinirse como integrantes de un espacio ideológico de centro derecha, auque terminen en una confluencia electoralista con el Macrismo.
Nicolás Maquiavelo nos señala que un Príncipe, sino quiere perecer, no debe dejar librado su destino por completo a la fortuna, y aquel capaz de construir una represa en tiempos bienaventurados, antes de que el desborde del río se lo lleve todo, podrá dominar la virtud necesaria de la contingencia. La determinación de la candidatura de Cristina Kirchner como Presidenta tiene una doble razón de ser, mientas la primera mujer electa en el poder Ejecutivo continua con el manejo de una coyuntura favorable, su antecesor, comenzó con la ardua tarea de darle un marco institucional a su cúmulo de poder, la reorganización del P.J no es ni más mi menos que la edificación de su represa en épocas de bonanza, algo fundamental, en este ensayo de conformar desde el peronismo una alianza de centro izquierda con los sectores progresistas. Quizá el gran desafío será hacer del peronismo una base ideológica homogénea, compacta y tolerante, no solo para convivir dentro de una coalición, sino también para compartir el poder . Para esto, el gobierno deberá despegarse de algunos lobos disfrazados de cordero (que ahora platican sobre Derechos Humanos). Hasta ahora, la cooptación y la pandemia de “borocotó” no son las mejores herramientas para empezar un empresa que requerirá más de la astucia del zorro que de la fuerza del león.
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