lunes, 21 de julio de 2008

EL MERCOSUR, CHAVEZ Y LA GEOPOLITICA

Por Patricio Falabella para Multimedios Prisma

Varios son los frentes de conflicto que viene arrastrando el Mercosur desde sus orígenes como bloque, entre los más significativos figuran, los referidos al código aduanero, esencial para una efectiva unión aduanera, el tratamiento de las asimetrías, de suma importancia para Uruguay y Paraguay que se reconocen perjudicados por el menor tamaño de sus economías, y una reforma institucional que supere los problemas de eficiencia en la gestión de políticas de integración. Pero ninguna de estas cuestiones a suscitado tanto impacto mediático como la posible incorporación de Venezuela como miembro pleno al Mercosur; los argumentos más prósperos se resumen en los siguientes números: se pasará a ocupar el 71% del territorio sudamericano, 212 millones de personas como mercado (55, 3% de la población de América del Sur), se concentrará el 70% del PBI de Sudamérica, se dará un perfil “petrolero” al Mercosur (Venezuela tiene las mayores reservas de energía del hemisferio occidental), aumentarán las exportaciones del Mercosur a la CAN y se favorecerá la reducción de las asimetrías regionales al nivel intramercosur con los socios más pequeños; Desde el punto de vista simbólico esta incorporación revitaliza el Mercosur, ya que sería su primera incorporación desde su nacimiento como bloque y también puede llegar a atenuar la crisis entre Montevideo y Buenos Aires por las Plantas de Celulosa en Fray Bentos. Lejos de conjeturas optimistas la nueva inclusión suscita una serie de controversias; La primera, es preguntarnos si la incorporación de Venezuela viene a resolver los inconvenientes permanentes mencionados y característicos del Mecosur, la argumentación más coherente y pregonada por la Argentina es que Venezuela será la pata energética de la región, en ningún momento se ha manifestado como se resolverán las asimetrías o los inconvenientes ocasionados por la ausencia de un código aduanero común. Creer que solo los anuncios grandilocuentes (Banco del sur, Moneda Común, Ejercito Regional, Gasoducto Caracas Buenos Aires) resolverán los permanentes conflictos puede ser el peor de los comienzos para un nuevo Mercosur que en definitiva busca inscribirse de lleno en el capitalismo del siglo XXI. La segunda, es de carácter político y ya se ha manifestado en los requisitos implícitos que el congreso Brasileño ha puesto a Chávez al criticar la no renovación de los contratos a RCTV (para concluir la incorporación de Venezuela al Mercosur falta la ratificación de los congresos de Brasil y Paraguay) en la pelea de fondo podría estar en juego el temperamento político que asumirá el Mercosur.

La geopolítica“Tener siempre presente de que estamos hablando cuando discutimos el ingreso de Venezuela al Mercosur. No es un asunto apenas de gobernantes, ni de partidos, es la geopolítica y la proyección del Mercosur hasta las costas del caribe lo que está en discusión” . Senador Sergio Zambiasi, Presidente de la Comisión Bicameral del MercosurMás allá de sus fundamentos imperativos la geopolítica se torna más compleja a la hora de un análisis más profundo, y el debate se a vuelto alrededor del nuevo equilibrio de fuerzas que se desenlazará con el ingreso de Venezuela al Mercosur, para algunos analistas, el país petrolero ingresa de la mando de Argentina para lograr un contrapeso al desequilibrio en favor de Brasilia, para otros, esto es un gran error de la diplomacia Kirchneirsta, por que favorece el rol de Brasil como arbitro y garante moderado de la región con capacidad de adoctrinar a los díscolos, esta última visión estaría escoltada por Washington, que desde la derrota del ALCA en Mar del Plata 2005, intenta recuperar su descuidado patio trasero. En este punto es bueno remarcar dos cosas, primero que para EEUU la única propuesta para la región son Tratados de Libre Comercio, el proceso de integración del Mercado común del sur en su faz política social y cultural no representa ni los intereses ni los objetivos del país del norte, sobre todo cuando existe la posibilidad de que el bloque experimente su integración más audaz, signada por la propuesta Bolivariana de Hugo Chávez, la ideológica. En segundo término, es importante decir que Mar del Plata no fue el Waterloo del ALCA, lo que supone una batalla decisiva dentro del nuevo bloque para determinar un nuevo proceso estratégico de integración cultural y política en oposición a la propuesta mercado – céntrica de los TLC. La paradoja de la economía internacional manifiesta un crecimiento inédito de los países subdesarrollados a un 7 % y 8 % anual, a diferencia de economías desarrolladas que están creciendo a un 4 % anual. Con un alza sin techo en los productos alimenticios, la posibilidad de seguir creciendo para América Latina tiene que ser la posibilidad para desarrollarse y afrontar de una vez por todas los problemas endémicos de la indigencia y la pobreza.La coyuntura parece ser la más propicia de los últimos años para la región, pero el proceso de integración tendrá que enfrentar fuertes y difíciles impactos en el nuevo escenario mundial, el declive de la hegemonía Norteamericana, el desplazamiento de nuevos centros de poder económico como China e India marcarán el ritmo y la esencia de una nueva mutación del capitalismo. Para Latinoamérica el desafío es doble, reducir su dependencia periférica y acabar con el inmoral estigma de ser la región más desigual del planeta.

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